La bondad es la cualidad de la amabilidad, que puede transmitirse en el diseño del envase como uno de los elementos que atraen a los clientes. El carácter solidario de la bondad la convierte en un elemento crucial del diseño del envase, que ayuda a los clientes potenciales a decidir si comprarán o no el producto. A continuación se ofrece una visión general de cómo la bondad puede ser un tema importante y eficaz en el diseño del envase.
Mercados atraídos por la benevolencia
El concepto de benevolencia no se asocia necesariamente con todos los productos del mercado, salvo por la intención de los mismos, que suele ser la de reflejar la mejora de la vida de las personas. Los productos que son regalos populares, como dulces especiales o joyas, encajan perfectamente en la idea del diseño de envases que transmiten benevolencia. A menudo, los regalos de cumpleaños ofrecen experiencias de «paquetes dentro de paquetes», en las que cada capa transmite un grado de misterio.
Otros productos que funcionan bien como regalos y que despiertan sentimientos de amabilidad son las herramientas, la ropa y los artículos de ocio. Cada uno de estos productos puede empoderar a quienes los reciben hasta el punto de hacer que tanto el donante como el regalo resulten memorables. La amabilidad puede transmitirse a través de una textura suave. El color azul claro se asocia con la honestidad, un elemento clave de la bondad.
La amabilidad se ve reforzada por las recompensas, que el embalaje puede resaltar. Cuando el consumidor abre el producto, empieza a experimentar una sensación de recompensa. A continuación, al tocar el producto, se establece una conexión emocional que sustituye a la que se había creado con el envase. Es ese momento y esa sensación de satisfacción lo que impulsa a los consumidores a comprar productos concretos una y otra vez. Incorporar la amabilidad a la experiencia del envase puede servir como recordatorio de que el producto merece ser regalado.
Otro segmento de mercado que responde bien a las imágenes que transmiten bondad está formado por personas a las que les gusta hacer donaciones a causas benéficas. Las organizaciones sin ánimo de lucro pueden sacar partido de la incorporación del espíritu de bondad en la estrategia de marketing de sus eventos comunitarios y de recaudación de fondos.
La bondad como elemento solidario del embalaje
Incorporar elementos solidarios, como la bondad, en el embalaje es una idea relativamente nueva que requiere una investigación más exhaustiva. Los diseñadores de embalajes tienen la oportunidad de innovar con el embalaje solidario, ahora que aún se encuentra en sus inicios. Lo esencial es conseguir que el embalaje cobre vida y tenga personalidad. La bondad es un rasgo de la personalidad que suele ser admirado. Cuatro de los cinco rasgos de personalidad más comunes identificados por los psicólogos son la apertura mental, la conciencia, la extroversión y la amabilidad, todos ellos relacionados con la bondad.
La amabilidad puede transmitirse a través del embalaje, más allá del simple recuerdo del intercambio de regalos o de la relación entre la marca y el consumidor. Puede transmitirse a través de los sentimientos y los mensajes relacionados con la mejora social. Esforzarse por crear un mundo más acogedor e interconectado es un papel importante que el fabricante puede desempeñar en una época en la que cada vez se hace más hincapié en la responsabilidad social.
Mostrar interés por la sociedad es algo que tiene muy buena acogida entre los consumidores actuales. Las palabras «seguridad» y «protección» evocan al instante imágenes de solidaridad comunitaria. Incluir en el envase una lista de las características o ventajas del producto transmite un mensaje de confianza a los consumidores, lo que indica que te preocupas por que tomen decisiones informadas basadas en hechos.
Utilizar un lenguaje cuidado que transmita amabilidad no siempre funciona si el producto no cumple lo que promete. El mensaje y el producto deben estar en armonía con el envase. Intentar engañar a los consumidores para que compren productos nunca es una buena idea, ya que va en contra del principio de benevolencia. La gente puede dejarse engañar por los mensajes de marketing, pero normalmente no se deja engañar por su bolsillo. Los consumidores acaban premiando a las marcas que generan una confianza auténtica y evitan aquellas que traicionan su confianza.
Referencias
- Factores caritativos en el proceso de desarrollo del diseño: hacia una comprensión del distanciamiento entre el propietario y el objeto y la promoción de la longevidad de los objetos (2018), por Yoon Choi, John Stevens y Clare Brass






