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Según un estudio de la Universidad de Oxford, el público asocia los sabores, aromas y sabores con la forma, el nombre y los sonidos de los envases. Comprender estas combinaciones de percepciones sensoriales puede ayudar a los diseñadores de envases a mejorar la comunicación con los consumidores.

Cómo influyen la forma y los sonidos en la percepción de la acidez y el dulzor

23 de junio de 2019, 15:17:36

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Cómo influyen la forma y los sonidos en la percepción de la acidez y el dulzor

Índice

Según un estudio de la Universidad de Oxford, el público asocia los sabores, aromas y sabores con la forma, el nombre y los sonidos de los envases. Comprender estas combinaciones de percepciones sensoriales puede ayudar a los diseñadores de envases a mejorar la comunicación con los consumidores.

Cómo se relaciona el gusto con las formas y los sonidos

El dulzor y la acidez de un alimento suelen asociarse con otros sentidos. Los sabores dulces se asocian con imágenes redondeadas y sonidos graves, mientras que los sabores ácidos se asocian con formas angulosas y sonidos agudos. Estos conceptos pueden aplicarse al diseño de los envases para aprovechar estas asociaciones.

Es posible comunicarse con los consumidores sin utilizar palabras, ofreciéndoles estímulos sensoriales relacionados con otros sentidos. El producto puede emitir un sonido al presionarlo o agitarlo. Los consumidores pueden percibir la cantidad de producto que hay en el envase al escuchar el tipo de sonido que emite.

Tras hacer escuchar a los participantes sonidos graves y agudos, se les preguntó cómo influían esos sonidos en sus expectativas en cuanto al sabor. El estudio no tuvo en cuenta otros sabores aparte de la acidez y el dulzor. Además, el estudio no pretendía evaluar otras formas distintas de las redondeadas y las angulosas. Es necesario realizar investigaciones más exhaustivas para descubrir las diversas respuestas ante las diferentes formas.

Resultados del estudio

El estudio, dirigido por Carlos Velasco, analizó las asociaciones que establecen las personas entre las formas y los sonidos, utilizando diversas combinaciones, como tipografías redondeadas y angulosas con sonidos graves y agudos, así como sabores dulces y ácidos. Los resultados revelaron que los participantes respondían más rápidamente a los nombres escritos con tipografía redondeada que a los escritos con tipografía más angulosa. Los participantes también respondieron más rápidamente a las tipografías redondeadas cuando se asociaban con sonidos agudos. Las tipografías angulosas provocaban una respuesta más rápida cuando se combinaban con sonidos graves.

Los participantes asociaron los sabores ácidos más rápidamente con las tipografías angulosas que con las redondeadas, mientras que las tipografías redondeadas se asociaron más rápidamente con lo dulce. Las formas angulosas asociadas a nombres angulosos recibieron una respuesta más rápida que las formas redondeadas asociadas a nombres angulosos, mientras que las formas redondeadas asociadas a nombres redondeados recibieron una atención más rápida en comparación con las formas angulosas asociadas a nombres redondeados. Los participantes clasificaron las formas angulosas como ácidas más rápidamente que las formas redondeadas, mientras que las formas redondeadas se asociaron más rápidamente con sabores más dulces.

Los investigadores analizaron las interacciones entre la forma, la tipografía, el nombre y los sonidos, y llegaron a la conclusión de que lo que se clasificaba como ácido se correspondía con los sonidos agudos, mientras que las clasificaciones de sabores dulces se correspondían con los sonidos graves. Las clasificaciones ácidas también estaban más relacionadas con las tipografías angulosas, mientras que las clasificaciones de sabores dulces se asociaban a las tipografías redondeadas. Los nombres y las formas angulosas se percibían como ácidos, mientras que los nombres y las formas redondeadas se percibían como más dulces.

Una de las principales conclusiones que se pueden extraer de este estudio es que las variables redondeadas se asociaban con el sabor dulce, mientras que las variables angulosas se asociaban con los sabores ácidos. El estudio también demostró que los sonidos graves se clasificaban como más dulces, mientras que los agudos se clasificaban como más ácidos. Los resultados coincidían con los de estudios anteriores realizados por investigadores como Liang, Roy, Cheng y Zhang. Desde los años 90 se han llevado a cabo numerosas investigaciones similares que confirman estas asociaciones entre las formas y los sonidos de los envases.

Mejorar el ruido y la forma de los envases

Los diseñadores pueden sacar el máximo partido a estos conocimientos sobre la relación entre la forma y el sonido de un envase, empezando por definir la percepción esperada. Por ejemplo, los alimentos que se supone que son dulces deberían envasarse en envases de formas redondeadas, quizá con una tipografía también redondeada. Al agitar el envase, este debería producir un sonido grave para que las asociaciones se ajusten a las expectativas.

El futuro de las formas de envase para alimentos podría basarse en futuras investigaciones que relacionen los distintos sabores con formas específicas. En la actualidad, existen numerosas oportunidades para llevar a cabo este tipo de investigación de forma más exhaustiva. La idea principal que los diseñadores deben extraer de estos estudios es que la forma genera un estímulo sensorial que despierta ciertas expectativas en la mente de las personas.

Referencias y lecturas complementarias